Gilma: los hombres no son los únicos que llevan la voz cantante en el transporte

Gilma Pérez Pérez no cesó en la búsqueda de sus aspiraciones. Hoy es conductora del servicio de transportación urbana en la Unidad Empresarial de Base Ómnibus Holguín del municipio capital. A pesar de las miradas detractoras y prejuiciadas, se muestra triunfante y confiesa que le ha cambiado la vida.

“Para mí ha sido algo muy grande porque no pensé que lo iba a lograr, pues esa labor siempre la han hecho los hombres. Siempre preguntaba si había plazas de chofer disponibles y me decían que no. Insistí, insistí, yo seguía insistiendo hasta que dije que era para mí y el director de la UEB en ese entonces, Carlos Rodríguez Pérez, me apoyó muchísimo hasta que lo logré.”

El amor a la carretera le llegó desde pequeña, en casa. Lo considera un arte que lleva en la sangre, una herencia transmitida por su padre.

Por más que se aboga por la igualdad de género, los prejuicios impregnados, incluso de forma inconsciente, no otorgan el lugar que merecen esta y otras mujeres que han demostrado su capacidad para realizar cualquier tarea.

Cuenta Gilma que si bien la reacción de algunos compañeros hacia ella se ha tornado positiva, no fue nada fácil ganarse su confianza.

“Incluso en la actualidad todavía muchos no me aceptan, hay discriminación por esa parte. Hay un porciento, no muy grande, que me apoya. Cuando nos vemos me felicitan o me dan mensajes de aliento: no te rindas, ojalá se sumaran más, y me demuestran que voy por buen camino.”

En diciembre de 2018, Gilma se convirtió en la segunda mujer en el país que se desempeña profesionalmente en la transportación pública de pasajeros. Ahora sueña con multiplicar la cifra y abrirles nuevos espacios a las féminas como transportistas.

“Sería bonito tener una brigada de mujeres conductoras de ómnibus. Así nos daría, no más poder o fuerza, sino demostrarle a los compañeros que los hombres no son los únicos que llevan la voz cantante, como popularmente se dice, en el transporte. También para que nos valoren mejor, porque hay quienes dicen que tenemos un sexto sentido para estas cosas y hasta me han dicho que conducimos mejor, más alertas.”

“Yo las motivo para se incorporen a este mundo, a que me hagan compañía, así vendrá otra y otra… y nos expandiremos; no como la pandemia, pero bueno, para que cada vez este sector sea más representado por nosotras.”

El apoyo familiar es imprescindible, y no le ha faltado. “En los inicios pensaban que era algo imposible que no lo iba a lograr, pero cuando vieron que sería realidad me ayudaron en todo momento,” precisa.

En tiempos complejos de pandemia, Gilma también dio su aporte al enfrentamiento a la Covid-19. Trasladó a pacientes de alta médica a sus casas y afirma que se sintió muy útil “al contribuir en  los esfuerzos que realiza el Gobierno cubano para garantizar la salud de todos, y aquí estoy para lo que me necesiten”.

En su período a prueba, esta artífice al volante condujo lo mismo un carro de la ruta A-6 que una Yutong de la P-1; confiesa que prefiere esta última, a pesar de que la Diana es más pequeña.

Ha sido chofer parqueadora, y ahora conduce el carro que traslada al personal de la UEB, con la esperanza de conducir de forma estable alguna ruta en la ciudad, aunque no descarta planes mayores.

“La expansión del virus nos ha limitado en muchos sentidos a los transportistas, no he podido subir a plataforma que es mi objetivo, y de hacerlo quisiera llegar un poquito más allá. Por ejemplo a interprovinciales, nacionales, algo así.”

Para Gilma Pérez Pérez su labor construye un futuro para las mujeres que desean expandir sus fronteras y convertir la conducción, más que en un pasatiempo o una necesidad, su profesión.

 
Tomado de sitio web de Radio Holguín                                                          Autor: Yudelki Castillo Mulet